
Es hora de escribirle a un amigo, a un ser humano maravilloso que dejó este mundo hace exactamente 2 meses, y bueno esta humilde bloguera se atreve a dedicarle una modesta pero significativa entrada.
Él, Jean Carlo Melgar Miranda, hijo, nieto, sobrino y amigo ejemplar, inteligente, recto, y caballero, como los que ya no hay.
Su sonrisa iluminaba su rostro de finas facciones y cejas pobladas, aún recuerdo que me gustaba cuando era una niña, siempre detrás de él y claro, él ni caso...
En una oportunidad salí corriendo tras él al final de clases, y me atropelló una bicicleta, caí a sus pies... ¡que vergüenza! -pensé - y ahora considero que cada momento que pasamos juntos fue un regalo muy especial...
Terminamos la primaria, y en la secundaria nos hicimos aún más amigos, ¡nos entendíamos tanto!; siempre hacíamos bromas que nadie entendía, sólo nosotros, y ahora río sola porque él se fué, y dejó un vacío muy grande.
Han pasado 60 días y yo sigo sin creer que no volveré a encontrar su msn conectado, que no volverá a entrar al Hipnosis y bailar mal, pero con gracia como siempre lo hacía, no va a haber quien lea mis tonterías sin juzgarme, no podré oir sus carcajadas, ni sus proyectos a corto y largo plazo.
No Habrá quien llegue primero en las carreras, ni quien escriba con las dos manos, el mejor se fué y valla que lo extrañamos...
La última vez que lo ví estaba con su vaso de wisky en las rocas, aplaudiendo mi espectáculo, vi en sus ojos orgullo y sabía que era sincero, estaba contento por mí, y ahora que escribo sé que está aqui conmigo tratando de hacer que no siga llorando, sabe que lo extraño, a pesar que al final no estuvinos juntos, es uno de mis 16 hermanos y lo quiero.
Hasta siempre Jean...
Me harás falta....